Todo lo que necesitas saber del Paseo de la Reforma

Cada calle y avenida de la Ciudad de México tiene una historia para contar, y el Paseo de la Reforma no es la excepción, sobre todo si tomamos en cuenta que se trata de una vialidad que ha sido testigo de diferentes etapas históricas que marcaron al país.

Reforma es una de las principales avenidas de la capital y por su extensión, que supera los 12 kilómetros, también se considera como una de las más grandes; está llena de monumentos, parques y otros atractivos que vale la pena conocer.

Antes de hablar precisamente sobre esos atractivos, nos vamos a adentrar un poco en la historia de esta emblemática vialidad , que al igual que otras zonas de la Ciudad de México, tuvo una influencia europea desde el momento en que se planeó su construcción.

Maximiliano de Habsburgo, el emperador de México, mandó a construir el Paseo de la Reforma influenciado por su esposa, Carlota Amalia de Bélgica, quien -según las leyendas- le reclamaba a su esposo su ausencia en el Castillo de Chapultepec debido a que las malas condiciones del camino le impedían llegar.

Los emperadores vivían en el castillo y para llegar a este inmueble los caminos eran muy diferentes a la forma que tienen actualmente. Reforma era un camino de tierra custodiado por muchos árboles y arbustos, alrededor de ellos no había nada, solamente áreas verdes de una gran extensión.

Por eso, Maximiliano decidió que era momento de construir el Paseo de la Emperatriz, nombre con el que nació esta vialidad, cuya forma de línea recta debía conectar al Castillo de Chapultepec con la Glorieta del Caballito.

El ingeniero Luis Bolland Kuhmackl, los arquitectos Carl Gangolf, Ramón Rodríguez, así como Santiago Rebull, Miguel Noroña y Felipe Sojo, artistas de la Academia de San Carlos, fueron los hombres que se encargaron de trazar y dar vida al Paseo de la Reforma.

Como mencionamos al principio, esta vialidad tuvo influencia europea desde que el emperador ordenó su construcción, pues pidió que tuviera muchos árboles, un amplio camellón (como la avenida Álvaro Obregón) y además, estuviera decorado con fuentes y esculturas.

Los trabajos comenzaron y después de un tiempo, se concluyó la primera sección de la avenida, que llevaba por nombre Paseo de la Emperatriz, en la cual podían transitar solamente personas de la corte imperial.

Sin embargo, la construcción del Paseo de la Reforma se suspendió durante la presidencia de Benito Juárez (entre 1858 y 1872) y además cambió de nombre, pues en esa época se le conoció como Paseo Degollado.

Después de la muerte de Juárez, el nuevo presidente Sebastián Lerdo de Tejada ordenó que los trabajos para terminar la vialidad se retomaran. Sin embargo, fue Porfirio Díaz quien influyó para que esta avenida adoptara la apariencia que actualmente tiene, llena de árboles, esculturas, monumentos y antiguas casonas de las cuales se conservan hasta nuestros días.

En 1920 esta avenida aumentó su extensión hacia lo que hoy es Lomas de Chapultepec; más tarde, en 1957, se dio una nueva ampliación, pero ahora del lado norte, hacia lo que hoy es Calzada de los Misterios.

Chapultepec, un símbolo turístico de Reforma

Cambios y una larga historia es algo de lo que caracteriza a Paseo de la Reforma, una avenida a lo largo de la cual se pueden encontrar diversos atractivos turísticos, el más popular de todos ellos es, sin duda, Chapultepec.

La historia del “cerro del Chapulín” es igual de interesante que la de Reforma, en 1325 Chapultepec se catalogó como un lugar sagrado y varios años después, en 1530, el emperador Carlos Quinto ordenó que se convirtiera en propiedad de la Ciudad de México.

De este modo, los primeros virreyes que habitaron en México, visitaban Chapultepec para dar pequeños paseos y cazar animales. Por eso, el virrey Luis de Velasco ordenó que se construyera un palacio de recreo en las faldas de este cerro, pero se destruyó en 1784 a causa de una explosión.

Pero los virreyes no estaban conformes con eso, por lo que en 1785 Bernardo de Gálvez mandó a construir otro palacio, esta vez en la cima del cerro, y así es como nació el Castillo de Chapultepec.

Este recinto pasó por diferentes etapas históricas, por ejemplo, sirvió como sede del colegio militar hasta el bombardeo que sufrió por parte de Estados Unidos en 1847, fue la casa imperial de Maximiliano y Carlota, y también la casa presidencial de varios mandatarios, entre ellos Porfirio Díaz.

La función que el castillo tenía como residencia presidencial terminó en 1939, cuando se declaró que sería la sede del Museo Nacional de Historia, un espacio cultural que fue inaugurado el 27 de septiembre de 1944.

En este museo, como su nombre lo indica, se muestran diferentes etapas que marcaron la historia de México, desde la conquista de los españoles, la creación de la Nueva España, la guerra de Independencia y la llegada del siglo XX, con inventos como la televisión.

Monumentos en la Ciudad de México

Además de Chapultepec, el Paseo de la Reforma tiene otros lugares dignos de atención, los cuales embellecen esta vialidad y además, quedaron como testigos de los acontecimientos que marcaron la historia de nuestro país.

Si bien en toda la capital mexicana se pueden apreciar distintos monumentos, los que se ubican a lo largo de Reforma guardan un encanto especial, que muchas personas desean capturar con las cámaras de sus celulares.

El Ángel de la Independencia

El Monumento a la Independencia es una brillante representación de la Victoria Alada, que está ubicada en el Paseo de la Reforma, en una glorieta entre las calles Río Tiber y Florencia.

La construcción de todo el monumento comenzó en 1902, cuando Porfirio Díaz puso la primera piedra de la estructura que sostiene al Ángel. Como parte de este acto simbólico, el presidente colocó un cofre dentro de la estructura, en el cual había un acta de independencia y monedas de aquella época.

Toda la obra se debe a tres importantes hombres: Antonio Rivas Mercado, el arquitecto; Enrique Alciati, el escultor; Roberto Gayol, el ingeniero.

Junto con todo su equipo, estos hombres iniciaron la obra, pero en 1906 se presentó un problema, uno de los lados de la estructura estaba comenzando a hundirse, por lo que tuvieron que demoler todo y comenzar nuevamente.

Finalmente, los trabajos para construir este monumento terminaron en 1910, precisamente el año en que se conmemoró el centenario de la independencia mexicana.

La escultura de la Victoria Alada se hizo con bronce y tomando en cuenta desde el piso hasta la punta del Ángel, en total el monumento mide 94.66 metros.

Hay un dato que no muchos saben, y es que el 28 de julio de 1957, un terremoto dañó este símbolo del Paseo de la Reforma, por lo que tuvo que construirse una nueva escultura y el Ángel de la Independencia se reinauguró el 16 de septiembre de 1958, con una imagen que perdura hasta nuestros días.

Sin duda, se trata de uno de los símbolos más representativos de toda la Ciudad de México, que impresiona a los turistas nacionales y extranjeros, por su belleza y por su historia.

La Diana Cazadora

Otro monumento muy importante que embellece a Reforma es la Diana Cazadora, que en realidad se llama La flechadora de las Estrellas del Norte, un dato poco conocido, pero muy interesante.

Esta emblemática fuente se ubica entre las calles Mississippi y Sevilla, fue diseñada por el arquitecto Vicente Mendiola Quezada, mientras que la escultura de la diosa la realizó el escultor Juan Fernando Olaguíbel.

Los trabajos para dar vida a este monumento comenzaron en 1938, hasta que el 10 de octubre de 1942, fue inaugurada la Fuente de la Diana Cazadora por el presidente de ese momento, Manuel Ávila Camacho.

Esta fuente se construyó con el objetivo de embellecer a la Ciudad de México, por orden de Javier Rojo Gómez, quien fuera regente del entonces Distrito Federal. Para eso, se buscó que una mujer pudiera representar a Diana, una diosa romana de la caza.

La elegida fue Helvia Martínez Verdayes, una modelo de 16 años que quedó inmortalizada como la Diana Cazadora, que al principio causó controversia pues mostraba el cuerpo desnudo de una mujer; sin embargo, actualmente es un símbolo de la cultura capitalina.

Monumento a Cuauhtémoc

Un poco más al norte, pero también sobre Reforma se encuentra el Monumento a Cuauhtémoc, el cual se construyó gracias a Vicente Riva Palacio, quien deseaba honrar de alguna manera al último emperador mexica que tuvo nuestro país antes de la conquista española.

Todo comenzó en 1877, cuando Riva Palacio convocó a escultores y arquitectos para que eligieran a la obra ganadora de las muchas que participaron en un concurso público.

El arquitecto Francisco H. Jiménez resultó ganador, pues su trabajo reunía elementos de la arquitectura prehispánica. De este modo, la primera piedra del monumento se colocó el 5 de mayo de 1878 y tardaron nueve años en terminar de construirlo.

Este importante símbolo, ubicado en el cruce de Paseo de la Reforma y la avenida Insurgentes, tiene en la punta de su estructura una escultura del emperador Cuauhtémoc, que es custodiada por ocho leopardos de bronce que le dan una imagen imponente a este monumento capitalino.

Insurgentes, un famoso y popular cruce vial

La  vida activa de la Ciudad de México se puede ver reflejada en uno de los cruces viales más famosos que tiene, se trata de Insurgentes y Reforma, que se ubica justo en la zona centro de la capital.

La avenida de los Insurgentes es la vialidad más transitada y la más grande de la capital mexicana, a lo largo de ella hay zonas corporativas, otras residenciales y algunas más que son dedicadas a las actividades comerciales.

Justamente la zona que comprende el cruce que ya mencionamos, es fácil de reconocer porque a unos pasos está el Monumento a la Madre y cerca de ahí también se encuentra el Monumento a Cuauhtémoc y otro más dedicado a Cristóbal Colón.

Sin embargo, eso no es todo lo que caracteriza a este cruce, también hay restaurantes, parques y algunos museos que valen la pena visitarse, por ejemplo, el Museo del Chocolate.

Otro atractivo cercano a Insurgentes y Paseo de la Reforma es el Jardín del Arte, un espacio que desde el 23 de enero de 1955 exhibe al aire libre las obras de diferentes artistas, como escultores, pintores, grabadores y fotógrafos.

Esta galería al aire libre se llena de color todos los domingos, es una excelente oportunidad para que las personas puedan comprar obras de arte directamente con sus creadores, en un ambiente totalmente familiar y seguro.

Y en el cruce de Reforma e Insurgentes no podemos dejar de mencionar a la nueva sede del Senado de la República, la cual fue inaugurada el 13 de abril del 2011. Se trata de un conjunto de edificios de colores claros, que contrastan con el verdor de los árboles que hay en Reforma.

Además, en las rejas de este recinto se realizan con regularidad exposiciones fotográficas que muestran la vida de México, y por si fuera poco, hay un pequeño parque con bancas para que las personas se tomen un momento de descanso después de recorrer Reforma.

De este modo, por todo lo que da vida al Paseo de la Reforma, es que podemos decir que es una vialidad que vale la pena recorrerla toda, para dejarse sorprender por cada uno de sus encantos y se recordar un poquito de su historia.

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